sábado, 24 de diciembre de 2011

HISTORIA DE LA NAVIDAD

(Guión tv Proyecto Historia de la Navidad, carrera de Comunicaciones UNIVERSIDAD METROPOLITANA DE HONDURAS, UMH,
clase de Televisión 1, catedrático Aldo Romero, por la estudiante Elsa Ramírez)

ELSA RAMÍREZ, UMH: La Navidad es una de las fiestas más importantes del cristianismo, se celebra el 25 de diciembre  por la humanidad. Para hablar de esta importante fecha, contamos con la presencia de la distinguida columnista y escritora, licenciada Vilma Isabel Castillo Hernández; sobresaliente figura del feminismo hondureño, en la que se destaca por sus brillantes trabajos literarios en diarios y revistas de gran prestigio nacional e internacionalmente por la Internet; en vista que su proyección cultural va más allá de nuestras fronteras.

A nuestra reconocida 'averiguática amiga' VILCAST, así como ella se identifica hace 24 años en Diario La Tribuna, la abordamos para que nos hable un poco sobre el significado de la Navidad, según su buen entendimiento.

He aquí nuestra primera interrogante sobre el particular:

1. ER-UMH: Licenciada Castillo, en términos generales ¿qué significado tiene para usted la Navidad? VILCAST. Es el registro histórico sobre el nacimiento del Niño Dios, nuestro Señor Jesucristo. Que a diferencia de cualquier otro bebé, el que nació hace dos mil años aquella noche en Belén, es único en la historia. No fue creado por unos padres humanos. Él tenía una preexistencia celestial. El era Dios, el Creador del universo. Es por eso que debería ser el invitado especial en nuestros hogares, para celebrar su cumpleaños y que nos acompañe siempre, no solo esa noche navideña.

2. ER-UMH: ¿Qué diferencia encuentra entre la Navidad de antaño con la de hoy día? VILCAST. Muchísima, en primer lugar la publicidad exagerada que con tres meses de anticipación que existe ahora en las casas comerciales, los catálogos que se les dan a nuestros nietos en las escuelas privadas de cierta preferencia de marcas de muñecas y ropa; pero es normal, todo cambió, comparado hace cincuenta años; la experiencia que yo viví siendo niña, Santa siempre apareció en mi casa; aunque yo no le pedía los regalos, "aparecían mis estrenos y mis zapatos" que era primordial. Los demás regalos venían de mis padrinos y madrinas. Hay una anéctoda, recién en Costa Rica, se hizo una encuesta para ver en quién se debe creer más si en San Nicolás o el Niño Dios que es el que trae los regalos. Por supuesto ganó el Niño Dios, entonces hay un juego de intereses, con la mercadotecnia; sin embargo, considero que aunque sean imágenes de la iglesia católica deben respetarse.

3. ER-UMH: Según las tradiciones, cada país o cada familia tiene su manera de celebrar esta temporada tan especial ¿usted cómo la celebra? VILCAST. Pese a que el huracán Mitch nos distanció con la familia, siempre tratamos de celebrar juntos la Noche Buena; ya que es una costumbre comer con la familia, esperar que den las doce de la noche, intercambiar regalos, compartir una oración antes de la cena, ya sean los tradicionales nacatamales, gallina rellena, la copa de rompopo, café de altura de Jesús de Otoro, y darnos el tradicional abrazo este es el mejor regalo. Ahora, con tanta tecnología, pues en vez de llamar a los amigos, se usa el sistema de mensajitos, y es válido, lo importante, es que "alguien que nos quiere está pensando en nosotros".

4. ER-UMH: ¿Navidad o Natividad?... VILCAST. Tenían que aparecer los "pecadillos en esta Navidad". Se dice de ambas maneras, y como nuestro idioma español es tan rico en sinonimia también aparecen: Epifanía, Nochebuena, Llegada, Adoración, Pascuas, Adviento. Y dentro de los conceptos etimológicos de mi amigo el gordo el Diccionario de la RAE, dice lo siguiente respecto a la Navidad y Natividad.

Navidad. (Del lat. nativĭtas, -ātis). 1. f. Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. 2. f. Día en que se celebra. 3. f. Tiempo inmediato a este día, hasta la festividad de Reyes. Utilícese también en plural con el mismo significado que en singular. Se harán los pagos por Navidades y por San Juan. ORTOGRAFÍA. Escribirla con mayúscula inicial. 4. f. Referido a la edad de una persona, año (‖ período de doce meses). Utilícese más en plural. (Mi ejemplo:) Don Mario Hernán Ramírez, tiene muchas navidades.


Natividad. (Del lat. nativĭtas, -ātis). 1. f. nacimiento (‖ acción y efecto de nacer).

2. f. Por antonomasia natividad de Jesucristo, de la Virgen María y de San Juan Bautista, que son las tres que celebra la Iglesia. ORTOGRAFÍA. Escríbirla con mayúscula inicial. 3. f. poco usado. Tiempo inmediato al día de Navidad. ORTOGRAFÍA. Escribirla con mayúscula inicial.

ER-UMH: Bien, de esta manera hemos escuchado el pensamiento de nuestra averiguática amiga, trabajadora del lenguaje y por la cultura hondureña, VILCAST; juicio que dejamos al mejor entendimiento de quienes en este momento nos ven y nos escuchan; agradeciéndole en todo lo que vale su valiosa participación, ejemplar, por cierto, al atender nuestra solicitud. Gracias licenciada Vilma Castillo. (FIN)


MI APOSTILLA: A todos mis fieles lectores, les deseo "el doble de lo que me desean en estas Felices Fiestas de Navidad 2011", que Dios nos provea lo necesario en nuestros hogares; recordarles a las familias que no solo en esta ocasión debemos visitarnos y darnos un abrazo; y que separados del Niño Dios, nada podemos hacer.  






miércoles, 21 de diciembre de 2011

EL ADJETIVO Y SUS ARRUGAS

Los adjetivos son las arrugas del estilo. Cuando se inscriben en la poesía, en la prosa, de modo natural, sin acudir al llamado de una costumbre, regresan a su universal depósito sin haber dejado mayores huellas en una página. Pero cuando se les hace volver a menudo, cuando se les confiere una importancia particular, cuando se les otorga dignidades y categorías, se hacen arrugas, arrugas que se ahondan cada vez más, hasta hacerse surcos anunciadores de decrepitud, para el estilo que los carga. Porque las ideas nunca envejecen, cuando son ideas verdaderas. Tampoco los sustantivos. Cuando el Dios del Génesis luego de poner luminarias en la haz del abismo, procede a la división de las aguas, este acto de dividir las aguas se hace imagen grandiosa mediante palabras concretas, que conservan todo su potencial poético desde que fueran pronunciadas por vez primera. Cuando Jeremías dice que ni puede el etíope mudar de piel, ni perder sus manchas el leopardo, acuña una de esas expresiones poético-proverbiales destinadas a viajar a través del tiempo, conservando la elocuencia de una idea concreta, servida por palabras concretas. Así el refrán, frase que expone una esencia de sabiduría popular de experiencia colectiva, elimina casi siempre el adjetivo de sus cláusulas: "Dime con quién andas...", " Tanto va el cántaro a la fuente...", " El muerto al hoyo...", etc. Y es que, por instinto, quienes elaboran una materia verbal destinada a perdurar, desconfían del adjetivo, porque cada época tiene sus adjetivos perecederos, como tiene sus modas, sus faldas largas o cortas, sus chistes o leontinas.

El romanticismo, cuyos poetas amaban la desesperación -sincera o fingida- tuvo un riquísimo arsenal de adjetivos sugerentes, de cuanto fuera lúgubre, melancólico, sollozante, tormentoso, ululante, desolado, sombrío, medieval, crepuscular y funerario. Los simbolistas reunieron adjetivos evanescentes, grisáceos, aneblados, difusos, remotos, opalescentes, en tanto que los modernistas latinoamericanos los tuvieron helénicos, marmóreos, versallescos, ebúrneos, panidas, faunescos, samaritanos, pausados en sus giros, sollozantes en sus violonchelos, áureos en sus albas: de color absintio cuando de nepentes se trataba, mientras leve y aleve se mostraba el ala del leve abanico. Al principio de este siglo, cuando el ocultismo se puso de moda en París, Sar Paladán llenaba sus novelas de adjetivos que sugirieran lo mágico, lo caldeo, lo estelar y astral. Anatole France, en sus vidas de santos, usaba muy hábilmente la adjetivación de Jacobo de la Vorágine para darse "un tono de época". Los surrealistas fueron geniales en hallar y remozar cuanto adjetivo pudiera prestarse a especulaciones poéticas sobre lo fantasmal, alucinante, misterioso, delirante, fortuito, convulsivo y onírico. En cuanto a los existencialistas de segunda mano, prefieren los purulentos e irritantes.

Así, los adjetivos se transforman, al cabo de muy poco tiempo, en el academismo de una tendencia literaria, de una generación. Tras de los inventores reales de una expresión, aparecen los que sólo captaron de ella las técnicas de matizar, colorear y sugerir: la tintorería del oficio. Y cuando hoy decimos que el estilo de tal autor de ayer nos resulta insoportable, no nos referimos al fondo, sino a los oropeles, lutos, amaneramientos y orfebrerías, de la adjetivación.

Y la verdad es que todos los grandes estilos se caracterizan por una suma parquedad en el uso del adjetivo. Y cuando se valen de él, usan los adjetivos más concretos, simples, directos, definidores de calidad, consistencia, estado, materia y ánimo, tan preferidos por quienes redactaron la Biblia, como por quien escribió el Quijote. (Fuente: Alejo Carpentier*, 1980 - Editorial Galerna SRL, Argentina).

Mini biografia de Alejo Carpentier y Valmont (26 de diciembre de 1904  24 de abril de 1980), fue un novelista y narrador supuestamente cubano, pero que finalmente el hallazgo póstumo, encontró su partida de nacimiento en Suiza, probando que nació en Lausanne. Carpentier, influyó notablemente en la literatura latinoamericana durante su período de auge, el llamado «boom». La crítica lo considera uno de los escritores fundamentales del siglo XX en lengua española, y uno de los artífices de la renovación literaria latinoamericana, en particular a través de un estilo que incorpora varias dimensiones y aspectos de la imaginación para recrear la realidad, elementos que contribuyeron a su formación y uso de lo «Real Maravilloso».También ejerció las profesiones de periodista, durante gran parte de su vida; y musicólogo, con investigaciones musicales y organizaciones de conciertos, entre otras actividades; sin embargo, alcanzó la fama debido a su actividad literaria. Su padre fue Georges Álvarez Carpentier, arquitecto francés; y su madre, Lina Valmont, profesora de idiomas de origen ruso, lo crió en francés, confiriéndole a su infancia un marcado «mestizaje cultural». La familia se mudó a La Habana, porque el padre tenía interés por la cultura hispánica y ansias de habitar en un país joven y escapar de la decadencia europea. Así, Carpentier creció en trato cercano con campesinos cubanos blancos y negros, «hombres mal nutridos, cargados de miseria, mujeres envejecidas prematuramente; niños mal alimentados, cubiertos de enfermedades». Una realidad que posteriormente plasmaría en sus obras. (Recuperado de la Internet: es.wikipedia.org).

sábado, 10 de diciembre de 2011

Agradecimientos Tarjeta Navideña

PARA TI IGUAL PRIMITA DIOS TE BENDIGA Y QUE TUS SUEÑOS SE CUMPLAN EN UNION DE LA FAMILIA, UN ABRAZO FUERTE A LA DISTANCIA.

 NORA CASTILLO