sábado, 16 de julio de 2011

CONSULTA SOBRE GÉNERO (II/IV)

género2. 1. Los sustantivos en español pueden ser masculinos o femeninos. Cuando el sustantivo designa seres animados, lo más habitual es que exista una forma específica para cada uno de los dos géneros gramaticales, en correspondencia con la distinción biológica de sexos, bien por el uso de desinencias o sufijos distintivos de género añadidos a una misma raíz, como ocurre en gato/gata, profesor/profesora, nene/nena, conde/condesa, zar/zarina; bien por el uso de palabras de distinta raíz según el sexo del referente (heteronimia), como ocurre en hombre/mujer, caballo/yegua, yerno/nuera; no obstante, son muchos los casos en que existe una forma única, válida para referirse a seres de uno u otro sexo: es el caso de los llamados «sustantivos comunes en cuanto al género» ( a) y de los llamados «sustantivos epicenos» ( b). Si el referente del sustantivo es inanimado, lo normal es que sea solo masculino (cuadro, césped, día) o solo femenino (mesa, pared, libido), aunque existe un grupo de sustantivos que poseen ambos géneros, los denominados tradicionalmente «sustantivos ambiguos en cuanto al género» ( c).
a) Sustantivos comunes en cuanto al género. Son los que, designando seres animados, tienen una sola forma, la misma para los dos géneros gramaticales. En cada enunciado concreto, el género del sustantivo, que se corresponde con el sexo del referente, lo señalan los determinantes y adjetivos con variación genérica: el/la pianista; ese/esa psiquiatra; un buen/una buena profesional. Los sustantivos comunes se comportan, en este sentido, de forma análoga a los adjetivos de una sola terminación, como feliz, dócil, confortable, etc., que se aplican, sin cambiar de forma, a sustantivos tanto masculinos como femeninos: un padre/una madre feliz, un perro/una perra dócil, un sillón/una silla confortable.
b) Sustantivos epicenos. Son los que, designando seres animados, tienen una forma única, a la que corresponde un solo género gramatical, para referirse, indistintamente, a individuos de uno u otro sexo. En este caso, el género gramatical es independiente del sexo del referente. Hay epicenos masculinos (personaje, vástago, tiburón, lince) y epicenos femeninos (persona, víctima, hormiga, perdiz). La concordancia debe establecerse siempre en función del género gramatical del sustantivo epiceno, y no en función del sexo del referente; así, debe decirse La víctima, un hombre joven, fue trasladada al hospital más cercano, y no La víctima, un hombre joven, fue trasladado al hospital más cercano. En el caso de los epicenos de animal, se añade la especificación macho o hembra cuando se desea hacer explícito el sexo del referente: «La orca macho permanece cerca de la rompiente [...], zarandeada por las aguas de color verdoso» (Bojorge Aventura [Arg. 1992]).
c) Sustantivos ambiguos en cuanto al género. Son los que, designando normalmente seres inanimados, admiten su uso en uno u otro género, sin que ello implique cambios de significado: el/la armazón, el/la dracma, el/la mar, el/la vodka. Normalmente la elección de uno u otro género va asociada a diferencias de registro o de nivel de lengua, o tiene que ver con preferencias dialectales, sectoriales o personales. No deben confundirse los sustantivos ambiguos en cuanto al género con los casos en que el empleo de una misma palabra en masculino o en femenino implica cambios de significado: el cólera (‘enfermedad’) o la cólera (‘ira’); el editorial (‘artículo de fondo no firmado’) o la editorial (‘casa editora’). De entre los sustantivos ambiguos, tan solo ánade y cobaya designan seres animados.

2. Uso del masculino en referencia a seres de ambos sexos

2.1. En los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: El hombre es el único animal racional; El gato es un buen animal de compañía. Consecuentemente, los nombres apelativos masculinos, cuando se emplean en plural, pueden incluir en su designación a seres de uno y otro sexo: Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales; En mi barrio hay muchos gatos (de la referencia no quedan excluidas ni las mujeres prehistóricas ni las gatas). Así, con la expresión los alumnos podemos referirnos a un colectivo formado exclusivamente por alumnos varones, pero también a un colectivo mixto, formado por chicos y chicas. A pesar de ello, en los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: «Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras» (Excélsior [Méx.] 5.9.96). Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva; así pues, en el ejemplo citado pudo —y debió— decirse, simplemente, ayudar a sus compañeros. Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente; En las actividades deportivas deberán participar por igual alumnos y alumnas. Por otra parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas que contravienen las normas de la gramática: las y los ciudadanos.

2.2. Para evitar las engorrosas repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y ciudadanas, etc.;  2.1), ha comenzado a usarse en carteles y circulares el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales a y o: l@s niñ@s. Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en Día del niñ@, donde la contracción del solo es válida para el masculino niño.(Tomado del Diccionario Panhispánico de Dudas, DPD RAE, páginas 310-313)
MI APOSTILLA: Este importante tema sobre el género finalizará el sábado 30. Hasta entonces gracias por leerme, y aunque tengo mucha tinta, ya se me acabó el papel; y, a ustedes también se les acabaron los ¡cincuenta y ocho lempiras! de la consulta de hoy.

domingo, 10 de julio de 2011

CONSULTA SOBRE GÉNERO

PREGUNTA A DON ALBERTO GÓMEZ FONT,
COORDINADOR DE LA FUNDÉU, ESPAÑA


Hola don Alberto: Como siempre le saludo cordialmente desde Tegucigalpa, Honduras.
La consulta es la siguiente. Mi tía Lita Castillo Girón, catedrática universitaria, me acaba de preguntar, respecto a la redacción de género en un párrafo: "el/la asesor, asesora...", frase en la cual, una compañera, le corrigió que la Real Academia Española, “ya abolió ese tipo de redacción”. Usted que sabe sobre esto, porque aquí en Honduras, políticos, maestros y todo mundo, habla o escribe de esa manera, anteponiendo los artículos y profesiones para la mujer y hombres. Me avisa donde puedo encontrar estos cambios, porque yo jamás escribo de esa manera.
Le abraza a la distancia, VILCAST

RESPUESTA A ESTA AVERIGUÁTICA VILCAST

Hola, Vilma.
La Academia no dictó ninguna norma sobre ese asunto, sino que simplemente recuerda que en español el masculino plural es genérico, es decir, vale para ambos géneros. Por lo tanto la redacción correcta sería "los asesores".
De todas formas también es válida la forma "la asesora o el asesor...". Pero lo que conviene evitar es esa repetición del artículo al principio de la frase: "El/la asesor o asesora".
Un abrazo.

Alberto Gómez Font, Coordinador general
Tels. (34) 913467685 / (34) 913467441
Espronceda, 32. 28003 Madrid
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Aclarada la duda idiomática, paso a revisar mi otro amigo ‘el gordo’; pero en esta ocasión es el DPD, Diccionario Panhispánico de Dudas, sobre la grafía “genero”, primera parte; porque continuaré con estos conceptos de “género2”, en los próximos escritos, los cuales están muy interesantes. Estén pendientes.

género1. Esta palabra tiene en español los sentidos generales de ‘conjunto de seres u objetos establecido en función de características comunes’ y ‘clase o estilo’: «El citado autor [...] ha clasificado los anuncios por géneros» (Díaz Radio [Esp. 1992]); «Ese género de vida puede incluso agredir a su salud mental» (Grande Fábula [Esp. 1991]). En gramática significa ‘propiedad de los sustantivos y de algunos pronombres por la cual se clasifican en masculinos, femeninos y, en algunas lenguas, también en neutros’: «El pronombre él, por ejemplo, indica género masculino» (Casares Lexicografía [Esp. 1950]). Para designar la condición orgánica, biológica, por la cual los seres vivos son masculinos o femeninos, debe emplearse el término sexo: «En el mismo estudio, las personas de sexo femenino adoptaban una conducta diferente» (Barrera/Kerdel Adolescente [Ven. 1976]). Por tanto, las palabras tienen género (y no sexo), mientras que los seres vivos tienen sexo (y no género). No obstante, en los años setenta del siglo xx, con el auge de los estudios feministas, se comenzó a utilizar en el mundo anglosajón el término género (ingl. gender) con un sentido técnico específico, que se ha extendido a otras lenguas, entre ellas el español. Así pues, en la teoría feminista, mientras con la voz sexo se designa una categoría meramente orgánica, biológica, con el término género se alude a una categoría sociocultural que implica diferencias o desigualdades de índole social, económica, política, laboral, etc. Es en este sentido en el que cabe interpretar expresiones como estudios de género, discriminación de género, violencia de género, etc. Dentro del ámbito específico de los estudios sociológicos, esta distinción puede resultar útil e, incluso, necesaria. Es inadmisible, sin embargo, el empleo de la palabra género sin este sentido técnico preciso, como mero sinónimo de sexo, según se ve en los ejemplos siguientes: «El sistema justo sería aquel que no asigna premios ni castigos en razón de criterios moralmente irrelevantes (la raza, la clase social, el género de cada persona)» (País@[Esp.] 28.11.02); «Los mandos medios de las compañías suelen ver como sus propios ingresos dependen en gran medida de la diversidad étnica y de género que se da en su plantilla» (Mundo [Esp.] 15.1.95); en ambos casos debió decirse sexo, y no género. Para las expresiones discriminación de género y violencia de género existen alternativas como discriminación o violencia por razón de sexo, discriminación o violencia contra las mujeres, violencia doméstica, violencia de pareja o similares.

sábado, 2 de julio de 2011

PREFIJO "EX-"

Como se explica en la Ortografía (2010), los prefijos se escriben unidos a la base si esta es univerbal y separados si es pluriverbal.

Puesto que, en lo relativo a la escritura de los prefijos,
ex- representa el cambio más importante de la Ortografía, se agrupan seguidamente algunos consejos útiles para resolver los casos más dudosos cuando se emplea este prefijo; sin embargo, también se pueden aplicar con otros que se combinan de manera semejante, como cuasi-, (p)seudo- o super-, teniendo en cuenta el sentido de cada uno y las posibles bases que admiten.
Para comprobar cuál es la base del prefijo cuando lo sigue la combinación “sustantivo + adjetivo/complemento”, pueden tenerse en cuenta los dos criterios siguientes:

1. Si se puede suprimir el adjetivo o el complemento y el sustantivo conserva el sentido o la referencia original, la base es univerbal (el sustantivo): exministro de Cultura, exjugador uruguayo, examigo de la familia, expresidente ejecutivo del banco, exgerente general de la institución, exjefe del Departamento de Recursos Humanos. En todos los casos se pueden suprimir los modificadores destacados en negrita y la referencia original se conserva: el exministro, el exjugador, el examigo, el expresidente [del banco], el exgerente [de la institución], el exjefe.

Por consiguiente, se puede realizar el siguiente análisis: los adjetivos o complementos de Cultura, uruguayo, de la familia, ejecutivo [del banco], general [de la institución] y del Departamento de Recursos Humanos modifican a los sustantivos prefijados exministro, exjugador, examigo, expresidente, exgerente, exjefe, respectivamente.

2. Si se puede cambiar el adjetivo o el complemento por otro modificador, como otro adjetivo o un participio, y la referencia original se mantiene, también la base es univerbal (el sustantivo): el exministro ausente, el exjugador citado, el examigo invitado, el expresidente homenajeado, el exgerente sancionado, el exjefe presente. También las bases univerbales se pueden combinar con otros determinantes y la referencia sigue intacta: este exministro, aquel exjugador, mi examigo, etc. A este grupo pertenece la mayoría de los sustantivos que designan cargos, profesiones, oficios, parentescos o relaciones sociales.

Por el contrario, cuando este prefijo toma como bases grupos nominales completos (bases pluriverbales), como en ex chico de los recados, ex niños rebeldes, ex hombre de confianza, ex ciudadano de segunda clase o ex jefe de Estado, se escribe separado. Nótense los resultados de aplicar los criterios mencionados:
  • En esos casos no se puede realizar el análisis anterior: los adjetivos o complementos de los recados, rebeldes, de confianza, de segunda clase y de Estado no modifican a los sustantivos prefijados *exchico, *exniños, *exhombre, *exciudadano, *exjefe, respectivamente.
  • Lógicamente, tampoco se pueden elidir los modificadores y mantener la referencia original: *exchico, *exniños, *exhombre, *exciudadano, *exjefe.
  • No se mantiene el sentido original si se recurre a sustituciones como las anteriores o a la combinación con otros determinantes: *el exchico citado, *los exniños presentes, *el exhombre mencionado, *el exciudadano ausente, *el exjefe homenajeado; *este exchico, *nuestros exniños, *aquel exjefe, etc. Deben mencionarse obligatoriamente los grupos sintácticos completos: el ex chico de los recados citado, los ex niños rebeldes presentes, el ex hombre de confianza mencionado, el ex ciudadano de segunda clase ausente, el ex jefe de Estado homenajeado.
Por último, si entre el prefijo ex- y el sustantivo se interpone un adjetivo, el prefijo se escribe separado y la base se considera, por tanto, pluriverbal: ex mejor amigo, ex malos compañeros, etc.

MI APOSTILLA: Esta información fue solicitada por mi compañero, el periodista Miguelito Osorio de los Noticiarios Abriendo Brecha y Canal TEN; por supuesto, extensiva para mis cultos lectores interesados en las novedades de las últimas modificaciones de la Ortografía, RAE.